miércoles, 1 de febrero de 2017

Siempre Clara

Un día le dije que quería verla y que se pasara al mediodía por mi casa. Cuando llegó le dije que tenía 500 euros para ellas por las fotos y que si quería ganar más dinero tendría que hacer un vídeo más explícito. A mis amigos de la página web les había gustado mucho y tenían más dinero para ella si aparecía practicando sexo. Al principio fue reacia, pero cuando le dije que podían ser dos o tres mil euros se lo pensó mejor y me preguntó qué era lo que tenía que hacer. Sus palabras hicieron que mi polla reaccionara y me relamí de gusto pensando que todo lo que le podía hacer. Fui a por mis cámaras de vídeo y las puse en lugares estratégicos del salón. Le expliqué la historia y le dije que saliera y llamara al timbre. Puse las tres cámaras a grabar y me senté en el sofá a leer. Sonó el timbre y fui a abrir con una mini cámara en la mano. Al abrir la puerta apareció ella diciendo que era de una compañía telefónica y me ofrecía sus servicios. Le dije que pasara y nos sentamos en el sofá. Ella me hablaba de las bondades del cambio de compañía y yo poniendo una de mis manos en su rodilla derecha le decía que me cambiaría de compañía si ella hacía algo que me resultara satisfactorio. Me acerqué a ella y le dí un morreo que me fue correspondido mientras mis manos exploraban su cuerpo.
Mientras tanto nos fuimos desnudando y al dejarla completamente desnuda empecé a besarle las tetitas y a lamerle los sabrosos pezones. Ella se aferró a mi polla y comenzó a masturbarme. Le susurré al oído que quería comerme su coñito y ella se sentó en el sofá y se abrió de piernas montrándome su precioso coño. Con mi mini cámara filmé como mi lengua lo recorría y penetraba en su profundidad. Después de unos minutos de lamidas conseguí sacar de su garganta un tremendo grito, sabía que se había corrido cuando empezó a salir fluido vaginal de sus labios inferiores. Tenía ganas de follármela, pero quería ir poco a poco. Le pedí que me chupara la polla. Me senté en el sofá y le mostré lo grande y dura que la tenía. Me lamió la punta sorbiendo mis babas y después se la metió hasta el fondo poco a poco hasta que al punta de mi cipote alcanzó su campanilla. Esto la hizo dar una arcada y saqué la polla llena de babas. Después lamió y chupó durante unos minutos que me resultaron de lo más placenteros. Cuando ya no podía aguantar más la saqué y le pedí que se arrodillara ante el sofá apoyando su cabeza en él.
Estaba de culo ante mí, me ensalivé un dedo y comenzó a juguetear con su coñito y su ano. Se lo introduje en el coño, que estaba húmedo y caliente, lo sacaba, lo volvía a meter, un mete saca de primero un dedo, después dos y por último tres hasta que su coño estuvo dado. Puse la punta de la polla en la rajita y de una fuerte enculada se la introduje hasta el fondo. Clara dió un grito y después comenzó a gemir con mis envestidas. Aumenté el ritmo hasta que la chica explotó y alcanzó su segundo orgasmo momento en el que me dejé llevar y me corrí dentro de su acogedor coñito. Se lo llené con mi leche y poco a poco vi como salía por los bordes y bajaba por sus piernas. Dí por finalizada la grabación y le dije a Clara que en unos días tendríamos que grabar la continuación.

lunes, 30 de enero de 2017

Clara, por fin me acerco a ella

 Estaba pensando la manera de acercarme a Clara para poder follármela y me llegó la oportunidad de la forma más imprevisible. Estaba en la entrada de la casa, en mi puesto de portero y llegó ella hablando por teléfono. Se quedó delante del ascensor y por lo que pude escuchar necesitaba dinero para hacer no sé qué. Se la veía muy preocupada y cuando colgó ví que era mi oportunidad de acercarme. La saludé y le pregunté lo que le pasaba. Estab triste, con ganas de llorar. Me dijo que sus amigas saldrían de viaje a Londres y ella no tenía el dinero para pagárselo. Se me iluminó la cara, tenía la manera de acceder a sus encantos. Le dije que yo tenía la posibilidad de ayudarla. Clara abrió los ojos y puso cara de satisfacción. Me preguntó cómo. Le dije que yo le dejaba el dinero, pero que le dijera a sus padres que le había tocado en el Rasca de la ONCE. Me dió las gracias y me besó en la mejilla muy contenta. Al cabo de unos días le dí el dinero y le dije que a cambio tendría que hacer algo a cambio de mi favor. Le pareció bien y se fue de viaje con sus amigas. Cuando volvió era la chica más feliz que había conocido. Se notaba que lo había pasado bien. Cuando la ví me agradeció efusivamente haberle dado las oportunidad de viajar y es cuando le dije que a las 8, cuando dejara mi puesto, que se pasará por la portería, teníamos que hablar del favor. Clara me dijo que así lo haría.
 Yo estaba deseoso de que llegaran las ocho para hacer realidad mi plan. Toda la tarde estuve pensando en que la tendría para mí y que lograría tenerla a mi entera disposición. Cuando llegó la hora ella se presentó. Cerré la puerta de la casa y entramos en la portería. Nos sentamos en el sofá del salón y le dije que yo le había dejado el dinero para el viaje, pero que tendría que devolvérselo en un par de meses. Me dijo que no habría problema ya que sus padres le daban una semanada y ahorraría para pagarme. Después le dije que para devolverme el favor tendría que hacer algo. Le dije que quería que posara para mí y tener imágenes eróticas. Era una chica muy guapa y yo conocía a personas que trabajaban en agencias de modelos y podría tener la oportunidad de ganar mucho dinero. Cuando hablé de dinero se le iluminó la cara, pero me dijo que a sus padres no le gustaría la idea y yo le recordé que ya les había mentido una vez y que ahora lo mejor es que no les dijera nada. Clara se lo estuvo pensando y al final decidió que lo haría para agradecerme el favor. Estaba dispuesta a posar para mí. Entonces pasamos a mi habitación. Le dije que se sentara sobre la cama y empecé a fotografiar su bonito rostro. Después de cuerpo entero, por delante y por detrás y entonces le pedí que se quitara la ropa. Ella protestó, pero le dije que le había dicho de hacer fotografías eróticas y eso solo se hacía sin ropa, que no le diría nada a sus padres y que podría ganar mucho dinero para futuros viajes. Mis palabras la convencieron y entonces de la manera más natural se fue quitando la ropa, poco a poco, con parsimonia, dejando al descubierto sus encantos. Tenía una piel muy clarita con unas tetitas no muy grandes pero preciosas y cuando se quitó las braguitas descubrí su coñito depilado y apetecible. Mi polla al verla había alcanzado su máximo tamaño.
Posó para mí como quise. Cada vez se la veía más desenvuelta y con menos timidez. Al final conseguí que se mostrara en todo su esplendor mostrándome todos los rincones de su hermoso cuerpo. Estaba deseando abalanzarme sobre ella y llenarla de besos, lamerle las tetitas y el coño y penetrarla por todos sus agujeros, pero me contuve. Tenía que ir paso a paso y no precipitarme. Mientras le hacía las fotos alababa su cuerpo y su belleza. Ella al principio se ruborizó, pero después cogió confianza y sabedora de sus encantos, se dejó alabar. Le agradecía su disposición y le dije que en breve tendría noticias de mis amigos. Seguramente le pagarían muy bien por sus fotos.

domingo, 15 de enero de 2017

Simplemente Clara

Se llama Clara y es la vecinita del quinto. Acaba de cumplir los 18 añitos y ahora sé que será mía. Desde que tenía doce me fijé en ella. Me gustaba su preciosa piel blanquita, sus lindos ojos azules y su larga melena rubia. Cada tarde la veía pasar de vuelta de la escuela con su uniforme, un vestidito blanco en la parte superior, que transparentaba su sujetador virginal, con faldita a cuadros azules de diferentes tonos y unos calcetines blancos hasta la rodilla. Marcaba sus formas de jovencita ingenua, sus tetitas a penas creadas, sus caderas que caían en unos glúteos prietos y sus largos muslos que apenas cubría la largada del vestido. Como subía por la escalera siempre me ponía debajo para verle las braguitas, siempre blanquitas. Me había hecho muchas pajas pensando en ella. Sabía que era una fruta prohibida, pero daba rienda suelta a mi imaginación.
 Uno de los sueños fue que estando en el parque me la encontraba en un banco leyendo un libro. Yo la observaba desde lejos disfrutando de sus encantos cuando un chico mayor que ella se le acercaba y se sentaba a su lado. Le ponía una mano en la rodilla y quería besarla. Al sentir esto ella gritaba y yo corría hacía ella para apartar al despreciable ser que quería hacer daño a mi ángel. Después de darle una zurra, al chaval salía corriendo y yo la consolaba. Al reconocerme ponía su carita en mi pecho y lloraba. Yo la consolaba pasando una de mis manos por su cabellera mientras que con la otra cogía su cintura. Le daba un casto beso en la frente y ella mirándome con sus lindos ojos me besaba en la boca mientras me daba las gracias. Su beso se convertía en un morreo y en mi sueño aparecíamos en el sofá de mi casa. Nos besábamos mientras mis manos exploraban su cuerpo. Ponía mi mano derecha en su rodilla y comenzaba la expedición por su muslo, entraba bajo su falda y llegaba a rozar las braguitas. Las notaba húmedas encontrando el origen de esa humedad. Por su coñito salía el fluido de su vagina. Estaba tan excitada como lo estaba yo. Levantaba su falda para ver la ropa interior empapada. El coño se le marcaba a la perfección. Le quitaba las braguitas y me las llevaba a la nariz para sentir su aroma. Me arrodillaba ante su coñito y empezaba a lamérselo con hambre atrasada. Me tragaba todos su fluidos mientras oía como Clara gemía. Mi lengua daba un repaso concienzudo a su almejita. Gemía, gritaba, suspiraba y me decía que no parara, que continuara dando lametazos a su virginal coñito. Estaba muy excitado, no podía aguanta más, mi polla parecía como si fuera a estallar.
Después de que Clara alcanzara un sonoro orgasmo paré. Le quite el vestidito y comencé a lamerle las tetitas. Después un morreo y le susurré al oído que ahora era yo el que quería la misma satisfacción. Me preguntó la manera de hacerlo y yo, mientras me quitaba la ropa, le dije que podía hacer lo mismo con su boquita. Cuando le enseñé mi polla grande y gorda, la niña puso unos ojos como platos y abrió la boca con sorpresa. Alguna vez había visto el pene de su hermano dos años mayor, pero nunca algo tan tremebundo. Cogí unos de sus dedos y le expliqué cómo debía de chupar y lamer. Primero debía chuparme las babitas que salían por la punta y poco a poco meterse más profundamente mi cipote en su tierna boquita. La lengua era fundamental y tendría que hacerla servir como si estuviera comiéndose un lindo helado. Notaba su cálida boca haciendo un buen repaso a mi polla y poco a poco fue pillando la manera de darme placer. Aprendía rápido y lo hacía cada vez mejor. Instintivamente supo que no debía olvidar mis huevos y mi mientras me cogía la polla con una mano con la otra me masajeaba las pelotas. No pude aguantar más y descargué toda mi leche en su pequeña boca que fue saliendo por la comisura de sus labios empapando su pecho con mi leche. Después de eso me despertaba de mi sueño sintiendo la polla húmeda. Me había corrido soñando con esa linda niña que pronto esperaba catar.